Clínica de Hernias Abdominales

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¿QUÉ ES UNA HERNIA ABDOMINAL?

Una hernia abdominal se produce cuando existe un debilitamiento en la pared del abdomen. Como consecuencia, sale a través de ella un “saco herniario” que normalmente contiene parte de algún órgano (generalmente intestino delgado) recubierto de peritoneo. Esta protrusión se percibe como un bulto blando al tacto que se introduce al presionar y vuelve a aparecer al soltar.

Causas principales:

El origen puede ser congénito (presente desde el nacimiento), incisional (derivado de cirugías previas que debilitaron la pared) o adquirido (por esfuerzos excesivos, envejecimiento o problemas de salud).

Las más comunes:

  • Inguinal
  • Umbilical
  • Epigástrica
  • Incisional (postquirúrgica)
  • Diástasis de rectos
¿EN QUÉ CONSISTE LA CIRUGÍA?

El tratamiento definitivo se llama hernioplastia. Consiste en reintroducir la hernia en la cavidad abdominal y colocar una malla de material sintético en la zona intervenida para evitar que vuelva a protruir.

Los abordajes principales:

1. Cirugía Abierta (convencional)

Se realiza una incisión de entre 5 y 10 cm en la zona herniada hasta llegar al defecto. El cirujano localiza el defecto herniario, recoloca el tejido y cierra con puntos de sutura, reforzándolo con una malla.

2. Cirugía Laparoscópica (mínimamente invasiva)

El cirujano realiza entre 3 y 4 mini-incisiones cerca de la hernia, introduce un laparoscopio (cámara con luz conectada a un monitor) y los instrumentos necesarios para reparar la hernia desde el interior.

Los beneficios de la laparoscopia incluyen menor dolor postoperatorio, reducción del riesgo de infecciones, recuperación más rápida y cicatrices mínimas.

3. Cirugía Robótica

Tiene los mismos beneficios de la laparoscopia pero con instrumentos más flexibles y precisos. El cirujano maneja los instrumentos desde una consola, con movimientos que replican los de la muñeca humana, lo que ofrece mayor precisión y articulación. Útil en hernias complejas o recidivas.

PREPARACIÓN PREVIA A LA CIRUGÍA

No se debe comer ni beber nada 8 horas antes de la cirugía, salvo medicación indicada por el médico o anestesista. Se recomienda una ducha la noche anterior o 2 horas antes de acudir, con lavado correcto de piel, cabello y boca.No se deben traer objetos personales metálicos (piercings, pendientes, anillos, cadenas, etc.).

Antes de la cirugía se realizan pruebas médicas como ecografía o TAC abdomino-pélvico, además de analíticas y valoración del riesgo quirúrgico según antecedentes y características particulares de cada paciente.

POSTOPERATORIO Y CUIDADOS EN CASA

Al tratarse de una intervención relativamente sencilla, en muchos casos el paciente puede salir por su propio pie el mismo día. Es normal sentir molestias o dolor en la zona intervenida, que suelen controlarse con analgésicos recetados por el Dr. Segovia.

El tiempo de recuperación postoperatoria para retomar actividades cotidianas, laborales, domésticas y conducir oscila entre 2 y 4 semanas, según el tamaño de la hernia, la complejidad de la intervención, enfermedades previas o complicaciones.

Dieta:

Después de la hernioplastia, el paciente puede iniciar ingesta normal de dieta líquida y blanda de 2 a 3 horas tras la intervención sin complicaciones. Se recomienda una alimentación rica en fibra y agua abundante para evitar el estreñimiento, ya que los esfuerzos abdominales pueden desencadenar dolor en la zona quirúrgica.

Actividad física:

Durante el primer mes se recomienda evitar esfuerzos físicos o deportes.

El ejercicio físico intenso o la carga de peso debe evitarse hasta las 12 semanas o más. Se puede reanudar gradualmente actividades como caminar y conducir cuando el paciente se sienta preparado, pero debe evitar cargar pesos (más de 4 kg) y realizar esfuerzos abdominales durante 3 a 6 semanas.

Cuidado de la herida:

Se debe mantener la herida limpia y seca, ducharse con agua y jabón neutro, y evitar frotar la zona operada. No retirar los apósitos sin indicación médica.

SEÑALES DE ALERTA — ¿Cuándo llamar al médico?

Se debe consultar al cirujano si la herida cambia de aspecto (se pone roja, inflamada, caliente, endurecida o supura), si hay sangrado abundante de la incisión, o si aparece dolor o inflamación que empeora.

¡Si aún tienes dudas, contáctanos!